Four winds – Bright Eyes
Publicado por Ernesto el martes 13 de enero de 2009 en 17:42
Extraño esa fugaz combinación de miedo y atracción que me inundaba. Debe ser la mejor palabra que puedo encontrar para describirlo, inundar, como el agua que cubría mis piernas y que a duras penas me dejaba avanzar. Tenía que luchar contra la corriente, que intentaba vanamente alejarme de mi destino, que hacía su mejor esfuerzo porque no llegara a tiempo. Pero era en vano. Toda mi fuerza y desesperación se concentraban en llegar, en correr hacia ese momento breve pero incomparable. Ese momento en que todo desaparecía y no parecía existir nada más que un grupo de sensaciones aceleradas, intensas.Eran tan solo unos segundos y a veces, siempre antes de vivirlos, uno se preguntaba si valía la pena. Ya ahí, cuando esa inmensa masa, infinita, envolvía nuestros cuerpos, cuando no había lugar para el arrepentimiento, mientras todos los sentidos estaban alertas y no parecía importar nada más que eso, con la mirada fija en un punto vacío, uno parecía implorar que ese momento no terminara jamás.
Y digo extraño porque hace mucho que no estoy ahí, que no se dan las condiciones adecuadas. Volveré, de eso estoy seguro, cómo ya lo he hecho hace poco pero sin mucha suerte. Tengo la suerte de que el mar nunca cambiará de lugar.
La canción que acompaña este post es de Bright Eyes, la banda liderada por Conor Oberst y esta canción pertenece a su último album, Cassadaga. Esta acá porque me gusta y la quiero recomendar, aunque suene prepotente y algo redundante y sobretodo porque la tararee la última vez que esperé, impaciente, la bendición de alguna buena ola en una playa limeña.
Por cierto, es un gusto volver a postear en este blog.
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